Cada vez me doy más cuenta de que vivimos en un mundo lleno de distracciones y ocupaciones constantes y que por eso, la capacidad de
conectar intensamente con las cosas y pasar de una experiencia a otra con conciencia y presencia se ha vuelto más importante que nunca. Si
podemos cultivar esta habilidad podremos permitirnos experimentar la vida en toda su plenitud, encontrando significado y satisfacción en cada momento. Es por esto que en este artículo quiero que exploremos juntos el cómo cultivar esta conexión intensa en la vida cotidiana.
Para empezar podemos incorporar la práctica de la Atención Plena. La atención plena o mindfulness, es la práctica de prestar atención deliberada al momento presente, sin juzgar. Al desarrollar la atención plena, podemos sintonizarnos con nuestras experiencias internas y
externas, permitiendo una conexión más profunda con el mundo que nos rodea.
¿Cómo podemos cultivar esa atención plena en el día a día?
–Para conectar intensamente con las cosas, una manera muy sencilla e interesante es involucrando todos tus sentidos en la experiencia.
“Siente con todos tus sentidos”, algo que suena muy obvio pero que no solemos practicar ni ponemos la atención ni la energía en ello. Observa los colores, texturas y formas. Escucha los sonidos que te rodean. Siente los olores y sabores. Al estar plenamente presentes con todos nuestros sentidos, podemos experimentar una sensación de plenitud y conexión con el momento presente de manera mucho más profunda de lo habitual.
– Otra cosa que puede ayudarnos es el agradecer.
La gratitud es una poderosa herramienta para conectar intensamente con las cosas.
Toma un momento para apreciar y agradecer las pequeñas cosas de la vida: un hermoso amanecer, una taza de café caliente, una
conversación significativa con un ser querido. Al cultivar la gratitud, podemos encontrar belleza y significado en cada experiencia, por
más pequeña que sea.
– Cada momento es único.
Si podemos abrazar la transitoriedad podemos experimentar una conexión más profunda con las cosas y las personas que nos rodean. Aprecia cada momento como si fuera el último, sabiendo que la vida está en constante cambio y que cada experiencia es valiosa.
– La capacidad de pasar de una cosa a otra con conciencia y presencia requiere flexibilidad mental.
Practica y aprende a dejar ir el apego a las cosas y las expectativas sobre cómo deberían ser las experiencias. En lugar de aferrarte al pasado o preocuparte por el futuro, enfócate en estar plenamente presente en el aquí y ahora.
– Observa si puedes encontrar significado en la rutina.
Incluso en las tareas cotidianas más mundanas, como lavar los platos o caminar al trabajo, puedes encontrar significado y conexión si estás presente y consciente en el momento. Encuentra belleza en la simplicidad de la vida y aprecia cada experiencia como una oportunidad para crecer y aprender.
Estos son algunos ejemplos que comparto con vosotros/as porque de alguna manera a mí me han ayudado tanto incorporar la práctica de la atención plena en mi día a día como a la hora de profundizar en mis relaciones, pudiendo sentir una conexión más intensa y mucho más gratificante con las personas que me rodean, ya sean familia, amistades e incluso en mi práctica clínica con mis pacientes.
Como comentaba al principio del artículo, al sentir que vivimos en un mundo lleno de distracciones y ocupaciones constantes, el haber incorporado esta práctica de la atención plena, poco a poco me está permitiendo ser capaz de quedarme en la experiencia, vivirla, sentirla y empaparme de ella. Dejar que tenga un impacto en mí, en mi sistema y en mi alma, sin que me invadan las ganas o la necesidad de tener que salir corriendo, distraerme o ponerme a hacer otra cosa para ocupar mi mente.
Y todo esto hace que mi vida tenga más sentido y que cada vez me sienta más viva.
Elisabet Gil García
Psicóloga General Sanitaria 22446
Psicóloga experta en tratamiento del trauma, psicología perinatal, apego y crianza.
Facilitadora del Círculo de Seguridad Parental (COSP)
Consteladora familiar